7 de diciembre de 2010

Los pies en el suelo, la cabeza...

Eiii piltrafillas!!!! Todos sabemos que somos muy feos, pero tampoco es para tanto…


Después de unas semanas de descanso de blogger y del subidón de moral que nos inyectó a muchos el clásico, un buen grumete despliega las velas dispuesto a seguir el rumbo, como debe ser.

Estamos empezando el duro invierno y creo que en la capital de España ya se han dado cuenta que no gastábamos demasiado en calefacción todavía. En una semana, zass!! nevada gordísima y congelador de Gallardón abierto antes del Barça-Madrid (por lo menos no digo ya lo de “necessite vestir-me”). Pero como viene siendo habitual ya en el mundo feo que nos rodea, es mejor poner la buena cara y centrarse en la política de hacer las cosas bien, que al fin y al cabo es la que salvará el mundo. Por eso, mejor me apunto a los cursos intensivos de mejora de tu currículum de vida, ya que si bien esto no es África, a veces se le parece. Y no por las gymkanas con la poli que suele narrar nuestro corresponsal en Johannesburgo, el gran Guybrush, sino porque llegan momentos en que unos simples despistes te devoran y te drenan las fuerzas, y perder la cartera y un tren el mismo día por ir mientras das vueltas en uno de los metros más grandes del mundo, junto con un registro policial, un simple control, en medio de un viaje no es que sea mi idea de día perfecto, la verdad.

El otro día tuve la suerte de poder olvidar un poco todo esto y “perderme” por el centro de Madrid con mis compañeros de Master. Se acercan los exámenes y era una buena excusa para coger fuerzas de cara al sprint final, por ello se planteó la posibilidad de dejar aparcada la agonía que pasamos en las clases de Mercado de Capitales y hacer una comida de hermandad, que la ocasión bien lo merecía: previa del aniversario de un servidor. Museo del jamón, un par de cañitas y una posterior charla con su copita de pacharán. TIS! Gente grande la del master; graciosa y original, sobretodo ese clan andaluz, que parece tiene un pacto secreto para copar los nombres compuestos, y que suelta frases del estilo: “¿po qué no vamo al madona?”. Que no tiene nada que ver con la cantante sino que lo que querían era una hamburguesa…

Da gusto sentirse adaptado. Te fortalece. Te ayuda a enfocar tus ideas de forma más clara y permite que goces de esa autoconfianza necesaria en tu vida; aprendes a apretar los dientes en los momentos difíciles y sientes una enorme satisfacción cuando los superas. Creo que muchos de los que seguimos este humilde blog coincidimos en esto. Porque es bueno estar con los tuyos, empaparte de un ambiente que realmente te agrada, que forma parte de tu rutina y del que crees que no debes cambiar nada, pero tal y como estamos hoy, con tanto problema económico, laboral y social y con una carencia en el esfuerzo considerable, uno debe buscar incentivos para que el futuro se vea con mejor cara. Para esto salí de casa. Si hay algo de lo que me hubiese arrepentido a lo largo de estos últimos años es el no haber podido aprovechar esta oportunidad.

Sin embargo, de tanto pensar, imaginar, decidir… nos suelen venir a la cabeza cosas que deberíamos hacer, de esas que nos proponemos acordarnos siempre y llevarlas a cabo, y cuyo origen, por algún extraño motivo que no sabría explicar, nace siempre cuando estas estudiando (ahí dejo la teoría Vito, a ver si encuentras respuesta). Pero hoy es domingo, por lo que sigo el hilo y permito despistarme poco al recordar que es día 5 de diciembre y que el Sr. David Royo cumple años. De seis a siete toques y no contestaba, por lo que pensé que igual estaba ocupado siguiendo la jornada liguera. Al octavo me lo cogió:

- ¡Oh o o hola señor Jorge! – con un tono de voz alegre.

- Hola David, feliz aniversario! ¿Como estás? – le contesto yo.

Fue mi única intervención, el resto se lo dijo todo él. Que si bien, que si contento, que si feliz… “Qué opinas tu del capitulo de la manita de Crackovia? El Sevilla juega hoy en la aldea y no puedo ir a verle, espero que el próximo año”. Me contaba que se había apuntado a un gimnasio y que estaba emocionado. Por fin le había encontrado sentido a no tener casi nada que hacer y por eso le interrumpí unos segundos para preguntarle sobre si ya había cogido la forma física. La respuesta, clarísima vamos: “pot ser, pot ser”.

Me parece que empecé a despedirme como 5 minutos antes de que cortara el rollo porque me olía que no colgaría tan rápido. Al final, un hasta pronto seguido de las estadísticas feas en los primeros cuatro partidos de liga: victoria-derrota-victoria-derrota… “¿es qué no pueden encadenar dos victorias seguidas? Ya basta bien”. Mítico ya el Sr. David Royo, aunque creo que debería dimitir…

Por cierto, muchas felicidades desde aquí también a Alex “Polp” y Diegote “folha seca” Esteller, que han cumplido años esta última semana. No les puedo dedicar una victoria como hicieron ellos porque no puedo sacarla de la manga, pero os envío un abrazo a los dos.

Me despido de vosotros acabando aquí mi cometido, con ganas de terminar algo que todavía no he empezado pero con la esperanza de llegar el día 23 a casa y poder contar algunas cosillas más.

UN SALUDO FEO… Y CON LA MANITA BIEN ABIERTA ¡QUE SE SEPA!

PD: Gracias por acordarte de mí Guy, no pude coger la llamada pero vi luego el comentario. Ya se han iniciado los contactos para una posible pretemporada en el culo del Sahara.

2 comentarios:

Melian dijo...

Madre mia, cada uno en su selva particular, asi me gusta!! Me alegro que te sientas como en casa por allí, la verdad es que la compañia lo es todo, ya sea en Madrid, Sudàfrica o Salou, si estas comodo tirali temps...
Lo siento a todos los feos que habeis cumplido años estos ultimos dias (soys muchisimos... no tenia ni idea!), pero más vale tarde que nunca, Felicidades.

Asi que perdiste la cartera y el metro el mismo dia... eso es cosa de los feos, porque si no recuerdo mal a alguien de por aqui les pasó algo muy parecido en un mítico viaje a Madrid para ver un musical.

Jorge, hem de parlar ja en dates concretes, no?

Guybrush Threpwood dijo...

Sí, ese típico con el sales a merendar y se lia todo en una conversación "trascendental" que acaba por tentarte más que volver a sentarte en la silla..."que buenos ratos pasamos..."

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